¿Quiénes somos? ¿Qué es Cáritas? ¿De qué nos ocupamos?

     Las respuestas básicas a estas preguntas puedes encontrarlas en esta sección de nuestra Web, donde, junto a los datos esenciales de nuestra institución, hemos introducido una cronología con los momentos más significativos de nuestra trayectoria, los objetivos de las acciones que desarrollamos y los rasgos más acusados de nuestra personalidad institucional.




Información general

Marco de nuestra acción

Nuestra identidad

50 años de historia



 
 

Información general

    Cáritas es la Confederación oficial de las entidades de acción caritativa y social de la Iglesia católica en España, instituida por la Conferencia Episcopal.

     Creada en 1947, Cáritas tiene personalidad jurídica propia, tanto eclesiástica como civil. Entre sus objetivos fundacionales destacan la promoción y coordinación de la solidaridad de la comunidad cristiana y la ayuda a la promoción humana y al desarrollo integral de todas las personas.

    La red nacional de Cáritas está constituida por unas 5.000 Cáritas Parroquiales, 68 Cáritas Diocesanas y sus correspondientes Cáritas Regionales o Autonómicas. Cáritas posee también una amplia dimensión internacional que funciona a través de las 146 Cáritas Nacionales integradas en la Cáritas Internacional, con sede en Roma.

     El compromiso de Cáritas con los excluidos se basa fundamentalmente en el trabajo gratuito de casi 50.000 voluntarios, que representan el 90 por ciento de los recursos humanos de la institución en toda España.

     Cáritas tiene una experiencia, renovada y constante, de trabajo con los pobres y para los pobres. Conoce sus problemas más frecuente, la limitación e imperfección de las leyes sociales que deberían solucionarlos, las consecuencias físicas, psíquicas, familiares, morales y humanas de su situación.

     Cáritas se siente obligada a denunciar estas situaciones, apoyándose en el respeto debido a la persona y en la fuerza de su propia experiencia, y a hacer presente en la sociedad lo que la sociedad tiende a olvidar: el mundo de los pobres y marginados.

INDICE



Marco de nuestra acción

     Este documento es fruto del trabajo realizado por los participantes en la 51ª Asamblea General de Cáritas, celebrada en El Escorial en diciembre de 1996. Con este texto, Cáritas intenta responder a la exhortación de Juan Pablo II a toda la Iglesia a preparar el Gran Jubileo del año 2000, además de asumir las propuestas para la acción pastoral señaladas en el documento "La Caridad en la vida de la Iglesia", aprobada por la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal en noviembre de 1993.

     Dada su extensión, recogemos aquí una amplia síntesis del mismo.

1. POBREZA, EXCLUSIÓN Y POLÍTICAS SOCIALES

 1.1. CRECIMIENTO, DESARROLLO Y DISTRIBUCIÓN; LA DUALIZACIÓN SOCIAL

     Nuestra sociedad, al situar el crecimiento económico como un valor absoluto, produce una serie de problemas de gran magnitud. Entre ellos:
 

      En consecuencia, es necesario distinguir entre crecimiento y desarrollo. El crecimiento es un aumento en cantidad, mientras que el desarrollo mejora la calidad. Está demostrado que un país puede crecer económicamente a costa de aumentar las desigualdades, produciendo, junto a la pobreza tradicional, una pobreza modernizada dentro de un contexto de abundancia que genera paro, aislamiento, drogodependencias, etc.

     La lógica de nuestra sociedad, que prioriza los objetivos del crecimiento económico frente a los del reparto, produce rupturas sociales.

     En nuestro país, la política macroeconómica que prima las medidas para conseguir la convergencia exigida por Maastricht, no toma suficientemente en consideración las dificultades de los colectivos excluídos o de los que viven en situación de precariedad. Aunque las medidas macroeconómicas se presentan como caminos para crear empleo, las posibilidades que abren son estructuralmente inalcanzables para los excluidos.

     Los resultados de los procesos analizados en el capítulo 2 del último Informe General de FOESSA apuntan la tendencia creciente de una dualización social, que va dejando en situación de exclusión a una parte importante de la población de nuestra sociedad.

     La creciente "mundialización" de los problemas se revela más como barrera para el crecimiento de los países pobres que como posibilidad para su desarrollo. Quienes primordialmente están pagando el precio de nuestras crisis, después de haber pagado también el precio de nuestro crecimiento, son los ciudadanos de los países pobres, doblegados por la deuda externa, por los obstáculos que se ponen a la exportación de sus materias primas y por unas condiciones negativas  para la ayuda al desarrollo.
 

 1.2. LAS POLÍTICAS SOCIALES

     Algunos de los más importantes acuerdos internacionales, así como nuestra Constitución y el cuerpo legal que la desarrolla, reconocen como derecho de todos los ciudadanos el acceso a unas determinadas condiciones económicas y sociales que permitan una vida digna. Son los derechos económicos y sociales.

     Toda política social debe promover y garantizar:

 a) La satisfacción de las necesidades básicas de todos los ciudadanos, a través de medidas dirigidas a la protección social.

 b) La participación de todos los ciudadanos en el desarrollo común, a través de medidas orientadas a la integración social, sobre todo mediante la formación y la creación de empleo.

 c) La mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos, a través de medidas encaminadas al desarrollo de las infraestructuras básicas y la promoción de la justicia redistributiva.

     En la acción de lucha contra la pobreza y la exclusión social se pueden distinguir dos perspectivas, que no tendrían que ser opuestas. Por un lado, es necesario conseguir transferencias monetarias hacia los  pobres, al menos para que puedan cubrir con un mínimo de dignidad sus necesidades básicas. Y, por otro lado, habrá que desarrollar medidas para favorecer su integración social.

     Frecuentemente, el debate social se suele plantear primando casi exclusivamente la perspectiva cuantitativa de subsidios, pensiones y rentas, y relegando casi al olvido la perspectiva cualitativa de las medidas que promuevan la capacitación, la formación y la participación de los pobres y los excluidos.

     Por nuestra experiencia cotidiana sabemos que, a pesar del esfuerzo realizado, la protección social en nuestro país aún no está garantizada para todas las personas y familias que se encuentran en situación de necesidad, además de caracterizarse por tener una de las más bajas intensidades protectoras de la Unión Europea.

     También  podemos avanzar la hipótesis de que parte de los servicios sociales, tanto públicos como privados, se dedican preferentemente  a la información y gestión de los escasos recursos materiales que existen para los pobres y excluidos, en vez de desarrollar, al menos suficientemente, tareas que favorezcan la recuperación, la formación, la participación y, en definitiva, la integración social de los colectivos pobres y excluidos.

     Esta puede ser la causa principal de que el número absoluto de personas situadas bajo el umbral de pobreza no haya disminuido en el mismo período en el que los servicios sociales han conocido una expansión tan importante.

     Desde la perspectiva de la lucha contra la pobreza y la exclusión, es necesario proponer el desarrollo de políticas sociales que combinen de una forma equilibrada medidas capaces de garantizar una protección social suficiente con otras que promuevan la necesaria integración de los colectivos excluidos.
 

 1.3. EL PROBLEMA SOCIAL COMO PROBLEMA ÉTICO

     El problema social se nos revela, sobre todo, como un problema ético. La ética, en su dimensión social, ha de constituir el núcleo central de las políticas de desarrollo. Todo responde a diferentes posiciones éticas, aún cuando no se explicite esta dimensión. La ética social tiene mucho que aportar, desde la propia concepción antropológica --como punto de partida de la organización social-- hasta el modelo de desarrollo económico que se persiga, equilibrando o desequilibrando el crecimiento con respecto a la distribución.

     En la actualidad, nuestro modelo de sociedad se caracteriza por el consumo, que identifica la necesidad con el deseo y éste con la posesión, ahogando así todo proyecto de satisfacción que no se resuelva con el dinero. "Tener" es lo importante, es lo substantivo; "ser" es secundario, un adjetivo intrascendente.

     La organización social que de aquí se deriva legitima la fuerza de los "poderosos", de quienes controlan el mundo del dinero. Si la capacidad de consumo generadora de riqueza es lo que cuenta, los "poderosos" quedan consagrados como los dinamizadores imprescindibles de la sociedad.

     En esta concepción, los grandes perdedores son los pobres, que tienen que vivir bajo el peso de las negaciones y carencias y no pueden participar en el alto nivel de consumo que los rodea. Además, los pobres son percibidos como los generadores de inseguridades frente a las que hay que defenderse.

     Este modelo ético responsabiliza y culpabiliza a los excluidos de su propia situación de pobreza y marginación.
 

 1.4. LA REALIDAD DE LA POBREZA EN ESPAÑA

     La noción tradicional de pobreza se ha enriquecido con la definición que ofrece el Consejo de Ministros de la Unión Europea, en el marco de los Programas Europeos de Lucha Contra la Pobreza. Esta definición considera pobres a "aquellas personas cuyos recursos materiales, culturales y sociales son tan limitados que los excluyen del mínimo nivel de vida aceptable en los Estados Miembros en los que viven".

     Esta es la medida que Cáritas y la Fundación FOESSA han venido utilizando en sus estudios sobre la pobreza en España. Sin embargo, este umbral de la pobreza incluye situaciones demasiado diferentes, con problemas específicos también diferenciados. Por esta razón, en los estudios de Cáritas y de FOESSA se vienen distinguiendo dos (y a veces hasta cuatro) niveles de pobreza dentro de este umbral. Las denominaciones más utilizadas para estos dos niveles son: "pobreza severa" y "pobreza moderada".

     En el nivel de pobreza severa se incluyen quienes están por debajo del 25% de la renta media neta del país, mientras que se consideran en situación de pobreza moderada todos aquellos que se sitúan entre el 25% y el 50% de esa renta media.

     En el siguiente cuadro podemos ver, a modo de síntesis, las principales cifras de los últimos estudios efectuados sobre los niveles de pobreza en España.
 
Niveles de pobreza % Familias Total familias % Población Total personas
Pobreza severa
2,26%
26.700
 3,64%
 1.500.000
Pobreza moderada
14,18%
167.700
16,52%
6.400.000
Total bajo umbral
16,44%
194.400
 20,16%
7.900.000

    De acuerdo con estos datos, una quinta parte de la población española está bajo el umbral de la pobreza, es decir, alrededor de 7.950.000 de personas.

     En relación con la situación que existía hace una década, estos datos confirman que ha disminuido considerablemente el porcentaje de pobres en situación de pobreza severa, pero ha aumentado el número de personas en situación de pobreza moderada. El número total de ciudadanos que se sitúan bajo el umbral de la pobreza apenas ha variado: continúan siendo alrededor de ocho millones de personas.

     La pobreza severa se ha reducido gracias a la mejora de las pensiones mínimas de la Seguridad Social, a la implantación de las pensiones no contributivas, a la extensión del subsidio de desempleo y, sobre todo, a la generalización de los Ingresos Mínimos de Inserción por parte de las Comunidades Autónomas.

     La pobreza moderada, sin embargo, ha aumentado por efecto de las nuevas desigualdades sociales que han emergido en este período, como son la no incorporación al mercado de trabajo de una buena parte de la población joven, el mantenimiento de altas tasas de paro en la población activa, la marginación social de las minorías étnicas y de los inmigrantes, la falta de protección familiar, el aumento de las dificultades para el acceso a la vivienda, a la educación y a la salud, y la falta de políticas eficaces para la integración social de los colectivos excluidos.

     A la espera de los datos del próximo informe general sobre las condiciones de vida de la población pobre en España, el V Informe FOESSA, en 1994, ya revelaba algunos datos significativos:
 


2. RETOS Y CRITERIOS DE ACTUACIÓN PARA LA ACCIÓN DE CARITAS DURANTE LOS PRÓXIMOS AÑOS

 2.1. CONOCIMIENTO Y ANÁLISIS DE LA REALIDAD SOCIAL

     Los estudios y las investigaciones que Cáritas promueve consiguen una importante proyección social y producen un amplio reconocimiento y  prestigio para nuestra institución. Pero no debemos olvidar que éstos no son un fin en sí mismos, sino un instrumento para la toma de conciencia y para la acción de cara a la transformación social.

    El conocimiento y análisis de la realidad social no se efectúan únicamente a través de los estudios e investigaciones realizados por profesionales. Nuestra relación cotidiana con personas y familias pobres y excluidas resulta una formidable atalaya de observación de la situación social. Los equipos locales de Cáritas deben esforzarse por conocer y analizar, con la mayor precisión posible, la realidad social que les rodea y sobre la que pretenden actuar.

    Se puede decir que los tres factores --crisis económica, crisis del Estado de Bienestar y crisis de Valores-- forman el círculo alimentador de los "nuevos pobres", que afecta de modo especial a jóvenes y mujeres.

    Los pobres viven su situación como un estado sin salida, estático, permanente, convencidos, además, de que la pobreza reproduce pobreza.

    La interrelación entre los diversos elementos que configuran la pobreza y su concatenación determinan los elementos más vitales de la persona, su forma de "ser" y de "vivir", y provocan un proceso ininterrumpido, en círculo vicioso, donde cada circunstancia se convierte, a la vez, en factor de pobreza y en consecuencia de la misma.
 

 2.2. CONOCIMIENTO Y ANÁLISIS DE LAS POLÍTICAS ECONÓMICAS Y SOCIALES

    El número de personas que se encuentran bajo el umbral de la pobreza en nuestro país no ha variado considerablemente  en la última década, a pesar de que el Producto Interior Bruto ha crecido considerablemente. Este hecho guarda una estrecha relación con las políticas económicas, sociales y culturales que se están aplicando.

    La persistencia de la pobreza tradicional y la aparición de las nuevas pobrezas encuentran frecuentemente sus causas en las políticas económicas y sociales. Por lo tanto, Cáritas debe actuar siempre desde el análisis riguroso y libre de estas políticas y, cuando lo considere necesario, intentará elaborar propuestas dirigidas a los poderes económicos, políticos y sociales en las se incluyan medidas y actuaciones que posibiliten una sociedad más justa y solidaria.
 

 2.3. LA ACTUACIÓN VOLUNTARIA DE CÁRITAS EN  EL CONTEXTO
  DE LA INTERVENCIÓN SOCIAL DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS

    Tanto la protección social como la integración de las personas y de los colectivos excluidos son derechos reconocidos en nuestras leyes, aunque no estén todos garantizados. La responsabilidad de garantizar estos derechos corresponde a los poderes públicos, para lo cual deben actuar bien directamente o bien mediante el fomento y apoyo a las organizaciones sociales, además de promover la libre participación, individual u organizada, de los ciudadanos en el desarrollo del bien común.

    La Iglesia reconoce y asume como parte integrante y fundamental de su acción evangelizadora el servicio a los demás, primordialmente a los pobres y excluidos. Por eso, Cáritas se siente interpelada allí donde éstos reclaman atención, servicio, e integración: no considera como su tarea específica suplir las posibles deficiencias de la intervención social de las Administraciones públicas, ni tampoco organizar para ellos una asistencia social paralela.

    Con su acción social concreta y específica, Cáritas debe poner de manifiesto que:

    Concebimos, por tanto, una acción complementaria y no alternativa, una acción social reconocida y garantizada por las instancias democráticas que respeten y apoyen la iniciativa social y su entramado solidario
 

 2.4. PROTECCIÓN SOCIAL: LAS PRESTACIONES SOCIALES ECONÓMICAS

    La protección social, mediante la concesión de ayudas y prestaciones sociales y económicas a los pobres, es imprescindible, aunque no sea suficiente para cubrir las necesidades básicas de quienes no poseen otros recursos. Pero la simple protección no basta para conseguir la integración.

    No debemos olvidar que, en determinadas circunstancias, cuando falta el acompañamiento y discernimiento necesarios, las ayudas y prestaciones sociales y económicas a los pobres pueden obstaculizar o impedir los procesos de integración social de estas personas. En ocasiones, hasta pueden servir para algunos de coartada para no someter a crítica las injusticias sociales.

    Frecuentemente, Cáritas no podrá ni deberá  sustraerse de la distribución de ayudas materiales, pero debe tener siempre presente que ésta no es su misión principal y que las ayudas materiales cobran todo su sentido cuando forman parte de un proceso de relación de ayuda, en el que se van brindando otro tipo de apoyos y se van liberando las potencialidades de quienes las reciben, para que los pobres y excluidos puedan conseguir la autonomía personal y un grado aceptable de integración social.
 

 2.5. LA INTERACCIÓN ENTRE PERSONAS,  ELEMENTO NUCLEAR DE LA ACCIÓN CARITATIVA Y SOCIAL

    La acción de Cáritas con los pobres y excluidos debe ser una acción integral, cuyo sujeto fundamental sea siempre la persona humana, no sólo en su dimensión individual, sino, sobre todo, en su potencialidad participativa y en su capacidad de actuar en grupo. Así, nuestro principal objeto de actuación es la interacción entre las personas, las familias y los grupos.

    En estos momentos es muy importante, en Cáritas, redescubrir y cultivar los espacios, las dinámicas, el sentido y la espiritualidad de la acogida y de la relación personal y horizontal de ayuda con los pobres, y entre los pobres y la comunidad.
 

  2.6. PROCESOS DE INTEGRACIÓN SOCIAL

    Cuando se establece una relación horizontal con los pobres y excluidos, y cuando se les apoya para movilizar todos los recursos personales, familiares y sociales que tienen, es posible que éstos vayan clarificando su situación y, si cuentan con los apoyos necesarios, puedan comenzar a perfilar su propio proyecto vital.

    A partir de aquí, el trabajo consiste en descubrir las potencialidades, desarrollar los recursos y brindar los apoyos suficientes para que los pobres y excluidos puedan recuperar su autoestima y adquieran la capacitación y la formación necesarias para poder enfrentar su vida con un grado suficiente de autonomía personal.

    A estos procesos, que son sobre todo procesos educativos, los hemos venido denominando en Cáritas "itinerarios de inserción".

    En nuestra sociedad la puerta principal para la integración social sigue siendo el empleo. Así, cuando trabajamos con grupos o personas que están excluidos del empleo, los procesos de integración deberán pasar preferentemente por favorecer su acceso a programas de formación ocupacional o profesional que les preparen para su incorporación o reincorporación al mundo laboral y para poder mantener el empleo.

    Pero la integración social no queda asegurada con el acceso a la educación, a la formación y al empleo; es necesario, además, contar con  una atención sanitaria suficiente y una vivienda digna.

    A estas dificultades se añaden los obstáculos, demasiado pesados, que algunas personas han ido acumulando durante años de exclusión.

    En estas ocasiones será necesario promover la creación de empresas protegidas de producción, cuya finalidad sea la de completar el proceso de integración de estas personas. A estas empresas las llamamos "empresas de inserción". Resulta urgente proponer una normativa clara y adecuada en nuestro cuerpo legislativo estatal y autonómico para garantizar su constitución y desarrollo en todos  los ámbitos.
 

 2.7. LA PREVENCIÓN DE LOS PROBLEMAS SOCIALES

    En los análisis efectuados sobre la realidad social descubrimos que en España hay aproximadamente seis millones y medio de personas que viven en situación de pobreza moderada y que tienen muchas probabilidades de caer en procesos de marginación social. La marginación social no la determina únicamente el nivel de renta. Aunque éste es uno de los factores más importantes, hay también otros elementos que desencadenan los procesos de marginación o que se acumulan para acelerarlos.

    Si pudiéramos cifrar la cantidad de personas que se encuentran en una situación de riesgo de marginación social, seguramente serían más de las que se encuentran bajo el umbral de la pobreza. Y si alargamos nuestra mirada más allá de nuestras fronteras, nos encontramos con que la mayor parte de la población mundial vive en situación de riesgo, no ya de marginación social, sino incluso de extinción en muchos casos.

    Con esta perspectiva, es primordial el trabajo de prevención para evitar en lo posible que los problemas sociales se agraven.

    En los barrios, el fenómeno social de quienes pasan todo su tiempo viviendo lo que se ha dado en llamar "la cultura de la calle" es un factor importante de marginalidad, sobre todo en adolescentes y jóvenes.

    Actualmente existen corrientes de opinión que entienden el trabajo preventivo como defensa del orden establecido o que culpabilizan a las personas y a los colectivos excluidos de su propia situación de marginación. Son puntos de partida erróneos, que no consiguen sino el enfrentamiento social, con consecuencias muy negativas para las personas más desfavorecidas.

    El lugar privilegiado para la acción preventiva es el trabajo en los barrios y muy particularmente el trabajo en la calle, por lo que son las Cáritas Parroquiales quienes mejor pueden actuar con las personas y los colectivos más vulnerables e indefensos.
 

 2.8. EL DESARROLLO DE UNA ACCIÓN INTEGRADA,  DINAMIZADORA Y COMUNITARIA

    Es necesario que la acción de Cáritas esté integrada en la comunidad humana en la que se desarrolla, que sea un elemento de dinamización social y que consiga un fortalecimiento de la vida comunitaria.

    Esto quiere decir, en primer lugar, que cada una de las actividades, intervenciones y servicios realizados por nuestras Cáritas Parroquiales, Interparroquiales y Diocesanas deben situarse en un proceso coherente que cumpla las siguientes características:

  2.8.1. Partir de una relación directa con quienes viven situaciones de pobreza y de exclusión
  2.8.2. Responder a necesidades sociales reales y evaluar los resultados
  2.8.3. Implicar al máximo de personas que sea posible
  2.8.4. Coordinar nuestra acción con otras iniciativas eclesiales  que actúan sobre el mismo territorio
  2.8.5. Hacer visible nuestra acción ante la opinión pública a través de los medios de comunicación social
 

 2.9. LA ACTUACIÓN DE CÁRITAS COMO ACCIÓN SIGNIFICATIVA

    Asumiendo plenamente nuestra identidad eclesial y nuestra realidad social, debemos velar para que nuestras actuaciones sean acciones significativas. Nuestras acciones, por muy sencillas y cotidianas que sean, tienen que surgir de motivaciones claras y estar impregnadas de valores alternativos que permitan traslucir su significado, que no es otra cosa que la construcción de una sociedad inspirada en los valores evangélicos.

    El carácter significativo de nuestras acciones nos exige eficacia en el servicio a los pobres y excluídos.

    El carácter significativo de nuestras acciones conlleva también una fuerte exigencia de calidad. Esta exigencia debe cumplirse, pero sin contraponer esa calidad a la cantidad, como se hace frecuentemente para evadir la responsabilidad de responder a los nuevos problemas que descubrimos. En nuestra acción diaria habremos de evitar hacer las cosas mal, pero sin perder de vista que nuestro mayor riesgo es no llegar a hacer lo suficiente. ¿Cómo no caer en la permanente tentación de la omisión? En definitiva, debemos hacer todo lo que podamos y hacerlo de la mejor manera que sepamos.

    Lo más importante de nuestras acciones es que lleguen a convertirse en puntos de referencia, en caminos abiertos que inviten a otros muchos a ponerse en marcha. Sólo así habremos conseguido desarrollar su dimensión significativa.
 

 2.10. RIQUEZA Y VARIEDAD DE LA ACCIÓN DE CÁRITAS: HACIA UNA MAYOR ARMONÍA DEL CONJUNTO DE LA ACCIÓN

    La necesaria asistencia tiene que estar ya orientada promocionalmente; la promoción no puede realizarse sin haber solventado los problemas de subsistencia; y la una y la otra no tendrían sentido si no se insertasen en un proyecto educativo que genere las condiciones subjetivas y objetivas necesarias para ir avanzando hacia una sociedad más accesible para los empobrecidos  y excluidos.

    En la acción más inmediatamente asistencial, que es muchas veces el primer punto de partida, debemos estar ya preguntándonos a partir de qué concepto de persona y de sociedad actuamos, con qué metodología asistimos y qué pretendemos finalmente con nuestra acción. Estas interpelaciones han de constituir un eje vertebrador en toda nuestra acción.

    Asistencia, promoción y animación comunitaria constituyen dimensiones ineludibles hacia el horizonte común del desarrollo de la persona y la dinamización de la vida social. La dimensión comunitaria, incluso cuando trabajemos en programas sectoriales, es uno de los aspectos en los que habremos de insistir durante los próximos años para conseguir comunidades humanas más acogedoras.
 

 2.11.    PROMOCIÓN DEL VOLUNTARIADO

    Cuando en Cáritas hablamos de voluntariado, nos referimos a la presencia gratuita y activa de personas en nuestras tareas, entre cuyos rasgos podemos subrayar :
 


    Es imprescindible que todo voluntario de Cáritas pueda contar con una formación inicial y permanente, que, respetando su nivel de instrucción y sus opciones ideológicas, le permita crecer en su compromiso y le capacite para desempeñar con calidad las funciones y tareas que realiza.

 2.12.  LA NECESIDAD PERMANENTE DE FORMACIÓN

    Cáritas debería asegurar que todas las personas que actúan en ella puedan dedicar un porcentaje de su tiempo a la formación.

    Una formación bien planteada puede ser un importante apoyo para:

 - ver y entender con más claridad la realidad que nos rodea;
 - captar más directamente las tristezas y angustias de los pobres, así como sus potencialidades y enseñanzas;
 - desarrollar nuestra sensibilidad, nuestra conciencia y nuestras motivaciones;
 - purificar desde los valores evangélicos las motivaciones que nos impulsan a colaborar con Cáritas;
 - ahondar en el sentido que tiene nuestra pertenencia a la comunidad;
 - descubrir la mejor manera de servir a los pobres y excluidos, y de defender su causa;
 - adquirir habilidades en el empleo de metodologías y técnicas;
 - conocer qué es Cáritas, por qué actúa y desde dónde actúa; y estudiar la Doctrina Social de la Iglesia y las principales teorías sobre lo social y la intervención social.

    En Cáritas debemos introducir o recuperar la tradición de la pedagogía activa y participativa. En esa misma línea se encuentran las decisivas aportaciones del cardenal Cardjin con su pedagogía de la acción (Acción-Reflexión-Acción) y el método de revisión de vida (Ver, Juzgar y Actuar), que tantos resultados formativos ha producido para la Iglesia y para la sociedad.
 

 2.13. EDUCACIÓN Y PRÁCTICA DE LA UNIVERSALIDAD DE LA CARIDAD

    Educar integralmente en la caridad pide a Cáritas abrir las exigencias del amor fraterno a los pueblos del Tercer Mundo, no sólo en los casos de emergencia, sino en la ayuda permanente al desarrollo.

    Las Cáritas del Tercer Mundo y de los países del Este europeo, que son mayoría en la Confederación de Caritas Internationalis, esperan de nosotros un mayor y más permanente apoyo para afrontar los más graves problemas de acción caritativa y social frente a los que sienten una especial impotencia en recursos humanos y materiales.

    Como signo de nuestra solidaridad universal y como cauce concreto para compartir, reafirmamos nuestra voluntad de aportar al menos el 1 por ciento de los presupuestos anuales de Cáritas a todos los niveles, con el fin de apoyar la acción de nuestras Cáritas hermanas del Tercer Mundo, que tienen que hacer frente a situaciones de pobreza muchos más difíciles que las nuestras.
 

 2.14. LOS RECURSOS ECONÓMICOS: LOS DONATIVOS PRIVADOS  Y LAS APORTACIONES PÚBLICAS

    Cáritas siempre ha contado, para el desarrollo de sus acciones, con la generosa aportación económica de donantes particulares, que han canalizado su contribución bien directamente o bien a través de las campañas específicas de recaudación.

    Es necesario acometer un estudio en profundidad sobre:

 a) el potencial que tiene nuestra Confederación para movilizar recursos económicos solidarios,
 b) la adecuación de las prácticas actuales en relación con ese potencial, y
 c) los criterios éticos y estratégicos que debemos tener en cuenta.

    Aunque los donativos privados siguen siendo nuestra principal fuente de ingresos, en los últimos años hemos conocido también un relativo aumento de la aportación económica de las distintas Administraciones públicas, generalmente en régimen de subvención.

    Esta nueva situación ha creado en el interior de la Confederación posturas muy divergentes que convendría revisar de acuerdo con estos criterios fundamentales.
 

3. REVISIÓN Y DESARROLLO  DE LA ORGANIZACIÓN CONFEDERAL

     En nuestra Confederación la acción de todas y cada una de las Cáritas e Instituciones Confederadas constituye un rico mosaico en el que se enmarcan una diversidad de prácticas, proyectos, opciones y formas de actuar. Pero este necesario pluralismo no puede desvirtuar nuestra vocación comunitaria ni nuestra imprescindible cohesión interna.

     Poseemos entre todos un importante acervo de experiencias y reflexiones que pueden ayudarnos a cada uno a orientar mejor nuestras líneas de trabajo y a fortalecer las bases de nuestra acción.

     La naturaleza de nuestra Confederación implica que cada una de nuestras Cáritas esté dispuesta a recibir de las demás y a compartir con ellas las ideas, las personas (con su experiencia y saber hacer) y los recursos económicos. No olvidemos que a veces es más difícil aprender a recibir que a dar.

     Es necesario  conseguir que nuestra organización sea cada vez más coherente y más eficaz. Lo conseguiremos en la medida en que promueva, apoye y coordine la respuesta que nuestra Institución debe dar a los problemas de pobreza y exclusión social en el ámbito local.
 

 3.1. CÁRITAS EN SU ÁMBITO DIOCESANO Y PARROQUIAL

     Nuestro punto de partida es Cáritas en la diócesis, concretada y realizada en cada comunidad parroquial, interparroquial o zonal. Los demás niveles son, ante todo, estructuras de encuentro y diálogo, de apoyo mutuo y de coordinación, y expresan la comunión, vivida en cada uno de los niveles. Cáritas, en el ámbito diocesano, arciprestal o parroquial, es cauce y expresión de la comunidad que sirve a los empobrecidos y marginados.

     El servicio de Cáritas, por su misma naturaleza eclesial, requiere la vinculación y coordinación con las restantes acciones de la Iglesia (celebración y transmisión de la fe), con las demás Cáritas parroquiales y la Cáritas diocesana. Esta coordinación viene exigida, además, por las dimensiones de la pobreza y marginación que rebasan los límites parroquiales.
 

 3.2. LAS CÁRITAS REGIONALES O AUTONÓMICAS

     En mayo de 1992, la Conferencia Episcopal aprobó la modificación de los Estatutos de Cáritas para incluir la posibilidad de que las Cáritas Diocesanas pudieran agruparse para constituir las Cáritas Regionales o Autonómicas.

     Las Cáritas Regionales o Autonómicas, además, deben favorecer las relaciones con las distintas Administraciones autonómicas, cuidando de responder a los intereses de los necesitados por encima de otros intereses o estratégicas de carácter político.
 

 3.3. ORGANOS Y SERVICIOS DE LA CONFEDERACIÓN

     La vida de la Confederación tiene su más cualificada expresión en la Asamblea General, que se celebra anualmente.

     La marcha ordinaria de la Confederación descansa sobre el trabajo del Consejo     General y  sus comisiones, así como sobre la  Comisión Permanente.

      Como cauce y apoyo operativo destacan, por su importancia y trabajo, los Servicios Generales de la Confederación.

     Es preciso garantizar que el trabajo de los Servicios Generales se oriente constantemente al apoyo de las Cáritas Diocesanas, acompañando  programas específicos y ayudando a descubrir nuevos horizontes para la propia intervención social. A través de esta labor, se facilitan la corresponsabilidad y la comunión en el contexto de toda la Confederación.
 

 3.4. NUESTRA CONFEDERACIÓN EN CÁRITAS INTERNACIONAL

     Desde su constitución, Cáritas Española ha venido manteniendo una estrecha relación con los órganos de coordinación de la confederación de Caritas Internationalis, de la que es miembro.

     Es en este contexto de la red de Caritas Internationalis donde se ha desarrollado también nuestra pertenencia y participación activa en Cáritas Europa.

INDICE



Nuestra identidad

      Este documento fue aprobado en la 52 Asamblea General de Cáritas Española, celebrada en octubre de 1977 en Valencia.

      Dada su extensión, recogemos aquí una amplia síntesis del mismo.
 
 

ÍNDICE
__________________________________________________________________________________
 

INTRODUCCIÓN

I. EL AMOR PREFERENCIAL POR LOS POBRES
 Fundamentación bíblico-teológica.

 1. LA ESCUCHA DE LOS POBRES: EL PADRE
 2. LA BUENA NOTICIA A LOS POBRES: EL HIJO
 3. EL ALIENTO PARA LA MISIÓN: EL ESPÍRITU SANTO

II. EL MINISTERIO DE LA CARIDAD EN LA VIDA Y MISIÓN DE LA IGLESIA
 Especificidad del ministerio de Cáritas.

 1. DIMENSIÓN ECLESIAL
  1.1. Elemento esencial de la acción global de la Iglesia
  1.2. Ministerio integrado en la Iglesia particular
 2. DIMENSIÓN EVANGELIZADORA
 3. DIMENSIÓN PROFÉTICA
 3.1.- Compromiso por la justicia
 3.2.- Dimensión sociopolítica del profetismo.
 4. DIMENSIÓN UNIVERSAL
 4.1. Exigencia del amor
 4.2. Desafío histórico
 4.3. Desafío cultural
 4.4. Desafío ecuménico
 4.5. Fraternidad y Eucaristía
 

III. CARITAS, EXPRESIÓN COMUNITARIA DEL AMOR PREFERENCIAL POR LOS POBRES
 Funciones y talante permanente de Cáritas.

 1. ANIMACIÓN DE LA COMUNIDAD Y FORMACIÓN DE LOS RESPONSABLES DE LA ACCIÓN SOCIOCARITATIVA
1.1. Animación de la comunidad
1.2. Formación
 2. PROMOCIÓN DE ACTUACIONES COHERENTES Y SIGNIFICATIVAS
 3. COORDINACIÓN DE LA ACCIÓN SOCIOCARITATIVA
 4. COMUNICACIÓN CRISTIANA DE BIENES
 5. LA MÍSTICA DE CÁRITAS EN EL SER Y EN EL HACER
 5.1. Los pobres, lugar de encuentro con Dios
 5.2. Unidad de vida en el Espíritu y compromiso frente a la pobreza
 5.3. Espiritualidad integradora
 5.4. Espiritualidad en la vida cotidiana
 5.4.1. Adhesión a la pobreza evangélica
 5.4.2. Experiencia concreta de compartir
 5.4.3. Cercanía y convivencia con los pobres
 5.4.4. Búsqueda de autenticidad y profundidad en nuestras vidas
 5.4.5. Vivencia de la gratuidad como eficacia del amor
 5.4.6. Vivencia de que somos enviados
 
 
 

INTRODUCCIÓN

     El que tenemos en las manos no es el documento de la identidad de Cáritas, sino que se trata de un documento de reflexión sobre la identidad de Cáritas hoy; ni más, ni menos. La identidad atiende a lo que somos, a lo que vamos siendo y a lo que debemos ser. La reflexión sobre la identidad de Cáritas es siempre provisional, pues la misma identidad se comprende en un proceso nunca acabado, que todos estamos invitados a recorrer.

     Es mucho lo que ha significado Cáritas en nuestra sociedad y en la Iglesia en sus cincuenta años de existencia. Así está públicamente reconocido. Pero se trata sólo de cincuenta años de Cáritas en dos mil años de caridad en la vida de la Iglesia. No agota Cáritas en sus años de existencia toda la caridad de la Iglesia: comunidades religiosas, institutos de vida consagrada, movimientos, instituciones, asociaciones, grupos y testigos ejemplares de amor a los pobres jalonan la historia de la Iglesia desde Jesucristo hasta nuestros días.

     En el marco de la identidad  y misión de la Iglesia entera, este documento de reflexión ofrece algunas claves fundamentales, teológicas, eclesiológicas y pastorales, que en su conjunto presentan una visión global sobre la identidad y misión de Cáritas.

     El documento es fruto de un laborioso proceso de reflexión. Primero se elaboró un dossier de aproximaciones sobre la identidad de Cáritas, frecuentemente parciales, siempre de algún autor concreto. En la Asamblea de noviembre de 1996 se convertiría en "Instrumento de trabajo" para la reflexión por parte de las Cáritas Diocesanas. Ahora, merced a las aportaciones de las Cáritas, se ha convertido, con el parecer favorable de los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, en este "Documento de reflexión sobre la identidad de Cáritas"; que esperamos sea un instrumento útil y pedagógico para la reflexión personal y en grupo de los responsables y colaboradores de Cáritas Española, de las Cáritas Diocesanas, Parroquiales y Regionales, de las Instituciones Confederadas y de las comunidades y asociaciones eclesiales, sin olvidar a quienes ejercen o se preparan para ejercer el ministerio pastoral.

     El documento ha quedado sistematizado en tres grandes momentos: primero contempla la fuente teologal, trinitaria, de la caridad, que fundamenta el amor preferencial de la Iglesia por los pobres; luego se aproxima al ministerio de la caridad en la vida y misión de la Iglesia y describe las dimensiones fundamentales de la misma y cómo en ellas Cáritas adquiere un rostro peculiar; por último señala a Cáritas como institución eclesial a la que se le confía el ministerio de la caridad. Para cumplir este ministerio de la caridad en la Iglesia y de la Iglesia, Cáritas ha de asumir un talante y una mística singulares, que la llevarán a realizar sus funciones con mayor coherencia y fidelidad.
 

I. EL AMOR PREFERENCIAL POR LOS POBRES

     Fundamentación bíblico-teológica

     La razón última de la existencia de Cáritas es ser expresión del amor preferencial de Dios por los pobres. Cáritas surge en la Iglesia del encuentro de dos motivaciones: la histórica y la teológica:
 


     En Jesucristo coinciden lo histórico y lo teológico. El cristianismo supera el dilema permanente y el drama de todos los tiempos: o Dios o el hombre. Cáritas está llamada a superar en Cristo la disociación entre el amor a Dios, invisible, y el amor a los pobres excluidos e ignorados, que ha de ser visible, creíble e inteligible para todos los hombres.

 1. LA ESCUCHA DE LOS POBRES: EL PADRE

     Dios ha querido compartir la misma historia que los seres humanos. En la Sagrada Escritura se nos revela como Padre Creador, lleno de amor hacia todas sus criaturas, especialmente hacia los seres humanos, a quienes da el encargo de disfrutar y repartir de forma equitativa todos los bienes creados. Sin embargo, la realidad de la pobreza, tangible expresión del mal provocado por el ser humano, aparece en toda su multiformidad.

     En la perspectiva bíblica la pobreza no acontece de modo casual; antes bien, es el resultado de una estructura social injusta que implica una ruptura de la solidaridad y de la comunión humana. Los pobres son aquellos que carecen de medios para subsistir, pero, sobre todo, son los que sufren la carga que supone mantener la riqueza y, en ocasiones, el lujo de otras personas y grupos humanos. Al denunciar a los ricos y defender a los pobres, los profetas --en nombre de Dios-- toman partido por los pobres, por el hecho de serlo.

     Pero es sobre todo Dios quien opta, en primer lugar, por los pobres. De modo paradójico, la imparcialidad de Dios, Padre amoroso de todos, se convierte en preferencia para con los pobres que de forma nítida encarnó su Hijo, Jesús. Y ello porque los pobres son la expresión de la injusta parcialidad de una sociedad que cuida y ama preferencialmente a los ricos, algo que es resultado del pecado.

 2. LA BUENA NOTICIA PARA LOS POBRES: EL HIJO

     Es el mismo amor a los pobres el que impulsa a Jesús a enfrentarse a los poderes sociales, religiosos y políticos de su tiempo, de modo que su predicación se torna con frecuencia en denuncia para los instalados y en buena noticia para los desechados. Sus mismos gestos acogedores hacia el mundo de los excluidos se convierten en advertencia hacia los poderes de este mundo; su amor universal se actualiza y concretiza en el mundo específico de los pobres, tomando partido  en favor del oprimido, débil y marginado. En ese contexto, se actualiza la Palabra que se hace carne en un lugar y en unas circunstancias concretas, en un mundo que margina y que justifica la marginación en nombre de los dioses de su tiempo. En Jesús entendemos que no puede ser creíble una palabra de amor, liberación y dignidad más que cuando se dice desde el pobre y el marginado, en los que el Señor sigue identificándose. Desde ahí, y sólo desde ahí, se hace palabra universal.

     Jesús es el gran maestro de la acogida incondicional al otro, más allá y por encima del personaje, de la historia pasada o  de los problemas que cada persona arrastre, acoge al otro porque es, por el simple hecho de ser; en la acogida respeta al otro hasta el límite, reconociéndolo como otro y restituyéndole la dignidad herida o perdida. El que acoge y el acogido comparten la misma dignidad; el que es acogido no tiene que pagar con su dependencia, sino reconciliarse consigo mismo y recobrar su dignidad de persona. Desde esta actitud, Jesús no busca el poder; acogiendo se hace uno de tantos para encontrarse de modo radical con el ser humano.

     El gran escándalo del cristianismo es que los pobres no sean evangelizados; es decir, que en ambientes supuestamente cristianos no hay gozo para los pobres, sino más bien humillación, marginación, explotación o, simplemente, descuido y olvido. Que no haya gozo para los pobres, que se mantengan las situaciones de injusticia que conducen a la muerte lenta o vertiginosa de tanta gente, es lo que en verdad hoy oculta el rostro del Dios de Jesús en nuestra sociedad. Así, el gozo para los pobres se convierte en indicador de credibilidad cristiana; habrá cristianismo y habrá evangelización en el mundo en la medida en que los pobres vivan la Buena Noticia de su liberación: el gozo de los pobres es el gozo de Dios.

 3. EL ALIENTO PARA LA MISIÓN: EL ESPÍRITU SANTO

     Más que exigencia, la opción por los pobres es la resultante de la coherencia de quien participa de la vida y misión del Señor. Esta coherencia se vive con satisfacción en la medida en que uno experimenta la alegría de que el Evangelio y sus signos de liberación han sido comunicados a los pobres de este mundo. El gozo de los pobres es el gozo de todo seguidor de Jesús, bajo el impulso de su Espíritu.

     El Espíritu Santo, por el que confesamos que Jesús es el Señor y que hace que lo reconozcamos como la Buena Noticia para los pobres, es el que suscita en la Iglesia el carisma de la caridad, fundamento del correspondiente ministerio de servicio a los pobres, expresión del amor preferencial de Dios por ellos.
 

II. EL MINISTERIO DE LA CARIDAD EN LA VIDA Y MISIÓN DE LA IGLESIA

     Especificidad del ministerio de Cáritas

     Cáritas, expresión peculiar de la caridad de la Iglesia, se siente animada por una misión permanente e irrenunciable: ser Iglesia pobre y para los pobres; ayudando a la misma Iglesia a no caer en la tentación de acumular riquezas y a ser signo de credibilidad de los valores del Reino. En este sentido, su acción debe siempre salvaguardar y promover los valores que la Doctrina Social de la Iglesia presenta como fundamentales en el compromiso social de los cristianos, entre los que cabe señalar: los derechos humanos, el bien común, la solidaridad y la subsidiariedad, aunando en su actuación la paz y la verdad, la justicia y el amor, y estimulando la responsabilidad y la laboriosidad.

     Cáritas participa de la vida y misión de toda la Iglesia. Es patente que las dimensiones, eclesial, evangelizadora, profética y universal pertenecen a la Iglesia en su conjunto.
 

  1. DIMENSIÓN ECLESIAL

  1.1. Elemento esencial de la acción global de la Iglesia

  El ministerio de la caridad se integra en la Iglesia particular y en cada una de las comunidades como elemento fundamental de su vida y misión. Ninguna comunidad realiza íntegramente su misión si no anuncia el evangelio, si no celebra  la fe y ora, si no sirve con amor a los hermanos más necesitados.

     Entre el anuncio de la Palabra, la celebración litúrgica y el testimonio de la caridad existen vínculos profundos de modo que ninguna de estas tres acciones debe caminar por su cuenta con criterios excluyentes. Cáritas es, pues, instrumento que pone en movimiento la corriente de servicio caritativo, expresión del amor de la Iglesia, la cual arranca del Cuerpo de Cristo y acaba en Cristo mismo; ya que el hermano es lugar teológico del encuentro con Dios, y en especial lo es el hermano pobre.

     La acción caritativa y social, como parte constituyente de la misión evangelizadora de la Iglesia, tiene que ser mediadora del modo de ser de Dios; colaborando así en hacer visible su rostro, asumiendo los desafíos y los medios que ofrecen los avances históricos del mundo actual, a través de los signos de los tiempos que nos interpelan.

     Cáritas no sólo ha de constituirse donde haya un grupo de personas con inquietudes y capacidad para trabajar con los pobres; su existencia tampoco depende de que haya problemas de pobreza que no pueden resolverse de otra forma. Ambas razones son insuficientes, pues no dan cuenta de la razón más profunda del ser de Cáritas. La identidad y tarea de Cáritas es manifestar el amor preferente de Jesús por los pobres; alentar y encauzar este amor en la comunidad, haciendo que sea lo más eficaz posible al servicio de los que tienen menos, y hacer patente una de las dimensiones de la tarea evangelizadora de la Iglesia. Su papel es "ser icono del amor de Dios al hombre".

     En definitiva: hay Cáritas fundamentalmente porque hay comunidad cristiana, no sólo porque haya pobres. Cáritas  debe nacer allí donde se proclama la Palabra y se celebra la Eucaristía.

 1.2 Ministerio Integrado en la Iglesia particular

     La referencia eclesial de Cáritas ha de ser su realización en la Iglesia particular. Es en cada Diócesis, en comunión con el Obispo y Pastor, donde Cáritas encuentra su lugar dentro de la Iglesia, actuando como un elemento dinámico e integrador en la pastoral de conjunto. Por ello, Cáritas no es en la Diócesis una organización carismática optativa que, desde fuera, se pone a su servicio; ni una sucursal de una organización supradiocesana. Es, más bien, un ministerio pastoral con el que el Obispo promueve y garantiza autorizadamente la responsabilidad de su Iglesia particular en la promoción, armonización y actualización de una dimensión irrenunciable de la Iglesia que preside: la acción sociocaritativa, como parte esencial de la acción evangelizadora junto al Ministerio de la Palabra y la Acción Litúrgica.
 

 2. DIMENSIÓN EVANGELIZADORA

     Al promover el amor preferencial por los pobres, Cáritas forma parte del ministerio de evangelización y realiza el acercamiento de la Iglesia a los pobres y a la sociedad entera. Por tanto, no puede ser concebida ni vivida como una acción  periférica, ni mucho menos como una acción de libre elección en el conjunto de las actividades pastorales.

     La comunidad cristiana debe reflejar desde Cáritas su compromiso con los pobres, de modo que la sociedad civil no la perciba al margen o sin relación con la comunidad eclesial a la que pertenece.

     Si "el ser y el actuar de la Iglesia se juegan en el mundo de la pobreza y del dolor, de la marginación y de la opresión, de la debilidad y del sufrimiento", la tarea de Cáritas se sitúa en el corazón mismo del ministerio de la evangelización.
 

 3. DIMENSIÓN PROFÉTICA

 3.1. Compromiso por la justicia

     El amor preferencial de la Iglesia por los pobres pide su liberación y exige asimismo el compromiso por la justicia. El amor hacia los pobres que no se queda en palabrería reclama justicia.

     Una Iglesia pobre y de los pobres, por tanto, ha de estar irrevocablemente comprometida con la liberación de los oprimidos, de las personas y de los países que soportan la muerte lenta a causa de una pobreza que ellos no han provocado y que se opone  frontalmente al plan salvador de Dios.

     La caridad, por tanto, reclama la implantación de la justicia como condición necesaria de su propio progreso y verificación en la realidad. No hay, pues, oposición entre el orden de la caridad y el de la justicia:
 


 3.2. Dimensión sociopolítica del profetismo

     La caridad, que busca el pleno cumplimiento de las exigencias de la justicia en todo el ámbito social, se encuentra inexorablemente con la dimensión sociopolítica que nace del propio dinamismo del compromiso cristiano.

     Por caridad política entendemos, un compromiso activo y operante, expresión del amor cristiano en favor de los demás, especialmente de los más necesitados, y en favor de una sociedad más justa y fraterna. Esta dimensión de la caridad conlleva, entre otras, las siguientes tareas: recordar los derechos de los pobres, analizar las situaciones en que se conculcan tales derechos, denunciar las injusticias que sufren, aportar las orientaciones oportunas y colaborar para realizar los cambios necesarios.

     Cáritas participa del compromiso por la justicia propio de toda la comunidad eclesial y trata de hacerlo viable, particularmente a través del compromiso temporal de los laicos, en la dimensión sociopolítica de su quehacer. Analiza, denuncia y actúa ante las situaciones de pobreza, de injusticia, de marginación y de violación de los derechos humanos.

     Junto a la labor necesaria de denuncia, Cáritas ha de buscar, por encima de todo, hacer posible que los empobrecidos lleguen a ser sujetos agentes de su propia historia; acompañándolos en la liberación de situaciones de dependencia o ignorancia, y ayudándoles a descubrir las causas que generan su propio empobrecimiento y exclusión social.

      Asume, por tanto,  como compromiso vital, anunciar y proponer la utopía cristiana, que abre el horizonte a la esperanza de una persona y sociedad nuevas; que serán realidad por el empuje, ciertamente, de nuestros compromisos humanos, pero también, y sobre todo, por la fuerza del Espíritu.

 4. DIMENSIÓN UNIVERSAL

  4.1. Exigencia del amor

     Las exigencias de justicia y de solidaridad son las que vinculan a Cáritas con todos los pueblos y en concreto con el grito de los pobres del mundo entero; en él descubrimos y reconocemos la presencia del Señor doliente.

  4.2. Desafío histórico

     La universalidad de la caridad es un desafío histórico. En un mundo cada vez más interdependiente, el desequilibrio creciente entre el Norte cada vez más rico y el Sur cada vez más pobre constituye uno de los desafíos más graves que debe afrontar la comunidad mundial. Para los cristianos  la fraternidad no tiene límites ni cotos cerrados.  Y es en el Tercer Mundo donde están la mayoría de los pobres de la tierra, y donde se dan  las mayores necesidades, injusticias y opresiones" que exigen con urgencia una respuesta significativa, profética y audaz. En este contexto ha de expresar la Iglesia su vocación universal.

     Cáritas  tiene una gran tarea por delante: dar sentido a la fraternidad universal, comenzando por los últimos de la tierra. El fenómeno de la aldea global ha de ser leído desde Cáritas como la exigencia de una acción sociocaritativa más universal y católica.
 

  4.3. Desafío cultural

     Cáritas tiene que suscitar en la comunidad cristiana y en la sociedad el compromiso de la solidaridad con todos los pueblos. Por eso debe sentirse llamada a estar junto al mundo de los pobres, sin distinción de lengua, color o procedencia ; a discernir lo justo de sus reclamaciones y a ayudar a hacerlas realidad; a dar a conocer su situación de pobreza, difundiendo informes y recabando toda clase de ayudas para sus iniciativas; a prestar atención especial ante las grandes catástrofes, sin olvidar que la mayor de las catástrofes es la situación permanente de hambre y miseria en la que vive gran parte de la humanidad. Si ante las primeras se reacciona con cierta facilidad, las segundas nos suelen mantener en la indiferencia; y esto es una grave omisión para una comunidad creyente. Con el fin de intensificar la comunión y solidaridad con los países del Tercer Mundo, las Diócesis  -contando con el empuje de las Cáritas-  han de promover en el seno de la comunidad cristiana grupos de  sensibilización , reflexión y acción  portadores de la solidaridad, la cual nos hermana con las comunidades cristianas de los países empobrecidos.

  4.4. Desafío ecuménico

     Cáritas debe participar  también en proyectos de amplitud cada vez más universal, y así ayudar a nuestras comunidades cristianas a contemplar la verdadera dimensión de la misión universal y ecuménica que los católicos hemos de asumir, abriéndonos a la colaboración "con los cristianos de otras confesiones, con los creyentes de otras religiones y con todos los hombres de buena voluntad".

  4.5. Fraternidad y Eucaristía

     El partir y repartir el pan es uno de los gestos precisos y característicos del Señor Jesús. La  Eucaristía es comida repartida, vida compartida, familia que se agranda al abrir los ojos de los que en ella participan para que reconozcan que tienen muchos más hermanos de los que pensaban. "El sacramento de la Eucaristía - como afirma el Papa - no se puede separar del sacramento de la caridad. No se puede recibir el cuerpo de Cristo y sentirse alejado de los que tienen hambre y sed (...). De la comunión eucarística ha de surgir en nosotros tal fuerza de fe y amor, que vivamos abiertos a los demás con entrañas de misericordia hacia todas sus necesidades".
 

III. CARITAS: EXPRESIÓN COMUNITARIA DEL AMOR PREFERENCIAL POR LOS POBRES

     Funciones y talante permanente de Cáritas

     Sería reduccionista, por nuestra parte, tan sólo presentar las funciones de Cáritas, como si de una organización más se tratara. Sus funciones están alimentadas por una mística y una espiritualidad que están llamadas a constituirse en fuente de agua viva que dan sentido a nuestro quehacer concreto.

1.  ANIMACIÓN DE LA COMUNIDAD Y FORMACIÓN DE LOS RESPONSABLES DE LA ACCIÓN SOCIOCARITATIVA

     Cáritas está convocada a animar y participar activamente en cuantas iniciativas de solidaridad  justa surjan en la Iglesia y en la sociedad. Las razones que la impulsan a ello radican, primeramente, en que en nombre de la comunidad cristiana desarrolla el ministerio de la caridad; y, en segundo lugar, en que este servicio visibiliza buena parte del amor efectivo de  toda la comunidad cristiana hacia los pobres.

  1.1. Animación de  la comunidad

     La animación de  la comunidad comprende, entre otras, las siguientes tareas:

 a. Hacer conscientes a las comunidades cristianas y a todos sus miembros de que el servicio a los pobres es un elemento esencial de la identidad y misión evangelizadora de la Iglesia.
 b. Mantener viva la conciencia crítica y ofrecer elementos de análisis para conocer las condiciones reales en que se encuentran los pobres; tanto en el Tercer como en el Cuarto Mundo.
 c. Promover procesos de discernimiento cristiano sobre las condiciones de vida de los pobres y sus anhelos y reivindicaciones.
 d. Invitar e implicar a todos los miembros de la comunidad cristiana a incorporarse, en la medida de sus posibilidades, en el compromiso sociocaritativo con los pobres y excluidos.
 e. Promocionar la vida asociativa y potenciar la acción comunitaria de base, en el marco de los territorios concretos donde se ubican nuestras comunidades cristianas; colaborando así en la formación de una auténtica sociedad de la participación.
 f. Impulsar la comunicación cristiana de bienes y la colaboración personal, según posibilidades, en proyectos e iniciativas al servicio de los más necesitados.
 g. Organizar adecuadamente Cáritas como diaconía, para que el amor a los pobres aparezca con toda la eficacia que le es propia.
 h. Contribuir a que la comunidad cristiana y cada uno de sus miembros viva y actúe, en todo, de acuerdo con el espíritu de las bienaventuranzas.

 1.2. Formación

     Cáritas debe jugar un papel relevante en este esfuerzo formativo, para lograr que la comunidad reflexione sobre las implicaciones que conlleva el ejercicio de la caridad, y situar a todos en un proceso pedagógico que acierte a combinar el conocimiento crítico de la realidad, las distintas técnicas de intervención social, y el cultivo de un talante personal y comunitario entrañablemente solidario. Cáritas asume la responsabilidad de facilitar esta formación y acompañamiento a quienes ejercen y  animan la pastoral de la caridad.

     Esta formación abarca:

 a. Las exigencias de la dimensión de la caridad.
 b. El análisis y la lectura creyente de la realidad de injusticia, pobreza, marginación y exclusión.
 c. La concepción del hombre como un ser único, lleno de potencialidades y capaz de participar, mediante su relación con los demás, en la construcción de su propia historia.
 d. La invitación a que el voluntariado se dote de instrumentos y herramientas de trabajo que encaucen positivamente su ofrecimiento gratuito.
 e. La formación y el acompañamiento permanentes.

 2. PROMOCIÓN DE ACTUACIONES COHERENTES Y SIGNIFICATIVAS

     Cáritas debe impulsar y colaborar, de acuerdo con su propia identidad, en cuantas iniciativas se promuevan en la Iglesia y en la sociedad al servicio de los pobres. Cáritas ha de cuidar que sus actuaciones sean punto de referencia y pauta que, con una gran carga de calidad, muestran a otros un talante propio de saber hacer y ofrecen un estilo que invita a recorrer  el camino del servicio a los pobres y  excluidos de una manera peculiar;  incluyéndolos siempre en el centro de la acción, como sujetos primeros de su propio desarrollo, y evitando todo tipo de proselitismo que suponga una manipulación del necesitado.

 3. COORDINACIÓN DE LA ACCIÓN SOCIOCARITATIVA

     Cáritas existe en la Iglesia para ser un auténtico ámbito de encuentro del imperativo eclesial del ministerio de la caridad. Está llamada a ser "lugar de encuentro de la comunidad cristiana para un mejor servicio a los pobres" y, cuando y donde exista, debe colaborar en "una plataforma amplia donde se  puedan encontrar las instituciones dedicadas a lo social y caritativo".

     La coordinación en el  interior de Cáritas en sus diversos niveles: interparroquial, interdiocesano, internacional; de Cáritas con otras entidades eclesiales de acción sociocaritativa; y de Cáritas con otras organizaciones civiles y con los organismos de las administraciones públicas es condición necesaria para actuar eficazmente frente a la complejidad y dimensiones de la pobreza.

     Esta coordinación de la acción social debe contemplar, entre otras, las siguientes tareas:

 a. Reconocer, animar y apoyar la diversidad de carismas y servicios.
 b. Facilitar el encuentro, intercambio y colaboración de comunidades, instituciones, grupos y personas que actúan en el ámbito de la pobreza y la exclusión.
 c. Vincular la acción sociocaritativa tanto a la pastoral de conjunto como, en concreto, a las otras acciones fundamentales de la comunidad cristiana.

 4. COMUNICACIÓN CRISTIANA DE BIENES
 

     Cáritas debe movilizar la comunidad en la perspectiva de compartir fraternalmente los bienes de todo tipo y no sólo económicos. Compartir los bienes económicos será una expresión de amor, de superación del modelo actual de sociedad consumista y de apuesta por la solidaridad efectiva y tangible.

     Las Cáritas Diocesanas han de ser cauce de comunión de bienes de todo tipo entre las comunidades parroquiales y han de apoyar, con los recursos que llegan a tener a su disposición, las obras y servicios que ellas crean o los que otras instituciones eclesiales de acción caritativosocial fomentan. Asimismo, cada una de las Cáritas diocesanas y la Confederación de Cáritas encuentran en el Fondo Diocesano y  en el Interdiocesano algunos de los cauces de solidaridad y colaboración, dentro de la Diócesis entre todas las Diócesis de la Iglesia española, como una gran familia que comparte tanto sus necesidades como sus posibilidades.

 5. LA MÍSTICA DE CÁRITAS EN EL SER Y EN EL HACER

 5.1. Los pobres, lugar de encuentro con Dios
 

     Cáritas, diaconía del ministerio de la caridad de la Iglesia, asume "los gozos y las esperanzas, las tristezas y angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren". Al asumir sus condiciones de vida, apoyar sus justas aspiraciones y cargar con sus sufrimientos identifica en los pobres a Jesucristo. La espiritualidad que se nos propone desde Cáritas, como toda espiritualidad cristiana, es la del seguimiento de Cristo. Se nos llama a un lugar de muerte y resurrección.

 5.2. Unidad de vida en el Espíritu y compromiso frente a la pobreza

     La mística de Cáritas intenta aunar vida en el Espíritu y actitud frente a la pobreza. Que el diseño de la mística de una institución se verifique en el día a día depende de la encarnación concreta que logre en las personas que la integran.

     Cáritas debe evitar siempre las asechanzas de una burocratización exagerada o de un profesionalismo extremo, que "maten" el espíritu y no dejen lugar para la acción de los voluntarios.

 5.3. Espiritualidad integradora

     Si toda la vida cristiana discurre en la doble coordenada de amor a Dios y al prójimo, el ministerio de la caridad ha de contribuir a superar la tentación de contraponer acción y contemplación, compromiso sociopolítico e intimidad con Dios, lucha por la justicia y vida espiritual. Todas estas realidades están vinculadas entre sí y son complementarias.

     La espiritualidad cristiana, que intentamos vivir en Cáritas, parte de una experiencia profunda: la vivencia o la realización personal de la vida cristiana en el mundo de los pobres, a través de un proceso de personalización y clarificación de esa experiencia incipiente primera.
 

 5.4. Espiritualidad en la vida cotidiana

     La espiritualidad de Cáritas, vivida en la cotidianidad, nos invita a adoptar algunas actitudes y actuaciones concretas:

  5.4.1. Adhesión a la pobreza evangélica. Es incompatible con el Evangelio vivir en la abundancia mientras que a otros les falta lo necesario.
  5.4.2. Experiencia concreta de compartir. Cáritas no puede ser sólo una Institución que canaliza el "compartir" de los otros, sino una verdadera experiencia de compartir.
  5.4.3. Cercanía y convivencia con los pobres. A los pobres no se les puede vivir de memoria. El lugar privilegiado de Cáritas es el trabajo de base, encarnado y sencillo, acompañante y esperanzador, cercano y estimulante.
  5.4.4. Búsqueda de autenticidad y profundidad en nuestras vidas.
  5.4.5. Vivencia de la gratuidad como eficacia del amor.
  5.4.6. Vivencia de que somos enviados. La misión no es solamente un trabajo o una actividad; la misión, la diaconía caritativosocial, es una cuestión fundamental de vida y de estilo de vida.

INDICE



50 años de historia
 


C R O N O L O G Í A


 


    1942   La Conferencia de Metropolitanos --predecesora de la actual Conferencia Episcopal Española-- crea, dentro de  Acción Católica, el Secretariado Nacional de Caridad "como respuesta a la urgente necesidad sentida por la Iglesia de organizar la Caridad".

    1946   Jesús García Valcárcel, primer director nacional del Secretariado Nacional de Caridad.

    1947   La Asamblea Nacional de Caridad aprueba los Reglamentos del Secretariado Nacional de Caridad.
   Se constituyen los primeros Secretariados Diocesanos de Caridad
   Por encargo de Pío XII, el nuncio en Francia, monseñor Roncalli, convoca a todas las Cáritas nacionales en París para crear Cáritas Internacional. García Valcárcel formará parte del grupo de expertos que elaborará el Proyecto de Reglamento de la Conferencia Internacional de Cáritas.
   Comienzan a funcionar los primeros Dispensarios parroquiales.

    1949   Al término de la Segunda Guerra Mundial, Cáritas Española coordina la venida a España de miles de niños víctimas de la guerra de Austria y Alemania, que son adoptados temporalmente por familias españolas.
   Los Secretariados Diocesanos de Caridad comienzan a celebrar sus asambleas.
   Se redactan los Reglamentos de los Secretariados Parroquiales y se distribuyen en 33 Diócesis los alimentos facilitados por la Comisaría de Abastecimientos y Transportes.
   Cáritas inaugura un servicio de asistencia material a los emigrantes españoles en Europa.

    1950   Con motivo del Año Santo, el Secretariado Nacional participa en la "Exposición Internacional de Caridad", instalada en Roma.

    1951   Nace la Conferencia Internacional Católica de la Caridad
   España es elegida miembro del Comité Ejecutivo.
   Se inician las actividades de los servicios de Ayuda Universitaria y de Asistencia a Refugiados extranjeros.
   Cáritas comienza a gestionar lo que más tarde se convierte en la Ayuda Social Americana, que permitirá la distribución durante años en todo el país de grandes cantidades de alimentos, ropa, calzado y medicinas procedentes de las donaciones norteamericanas a España.

    1952   Se organizan las primeras colonias infantiles de Cáritas.
   Sale a luz el primer número de "Cáritas", el Boletín Nacional de Caridad.

    1953   Quedan constituidos los Secretariados Diocesanos de Caridad.
   La Conferencia Internacional de la Caridad adopta el nombre definitivo de "Cáritas".

   Cáritas crea los Centros de Estudios Benéfico-sociales para la formación técnica y la difusión de sus métodos de acción socio-caritativa.

    1954   La Conferencia Española de Religiosos (CONFER) se confedera a Cáritas.

    1955   La Ayuda Social Americana moviliza a todas las Cáritas Diocesnas para la distribución de productos valorados en más de 500 millones de pesetas.

    1957   La Conferencia de Metropolitanos crea la Comisión Episcopal de Caridad y Beneficencia de la Iglesia. Cáritas adquiere personalidad propia.
   Se crea el Centro de Estudios de Sociología Aplicada para la realización de investigaciones de planificación social.
   Cáritas asume la gestión de las constructoras benéficas de viviendas sociales.
   Se crea la "Sección Social" de Cáritas

    1958   Se constituye el Fondo Nacional de Caridad.
   Comienza a funcionar el Montepío del Servicio Doméstico "Divina Pastora".
   Se publica el primer número de la revista "Documentación Social".
   Se crean las Escuelas de Asistentes Sociales

    1959   Se celebra por primera vez el Día Nacional de Caridad.
   Cáritas  inaugura sus primeros Centros Sociales.
   Se crean las Secciones de Asistencia Hospitalaria, Asistencia a Presos y Asistencia a Ancianos.

    1960   La Conferencia de Metropolitanos aprueba los Estatutos de Cáritas.
   El Estado crea los Fondos Nacionales con Finalidad Social, como resultado de los estudios Navarro Rubio auspiciados por Cáritas.
   Se celebra el primer Día del Amor Fraterno.

    1961   Comienza la elaboración del Plan Nacional de Asistencia y Beneficencia, o Plan CCB (Comunicación Cristiana de Bienes), que marcará un hito en la evolución asistencial de la institución.
   La Comisión Episcopal de Caridad aprueba el Reglamento de Cáritas Nacional y unos modelos de reglamentos para las Cáritas Diocesanas y Parroquiales.
   Julián Pascual Dodero sucede a Jesús García Valcárcel como director de Cáritas.

    1962   La Asamblea Nacional acomete el estudio de los problemas más importantes y acuciantes del momento: alimentación, sanmidad, vivienda, educación, trabajo, inmigración, ancianidad, etcétera.

    1963   Francisco Guijarro asume  la dirección de Cáritas, con Ramón Echarren como subdirector.
   Se inicia una campaña de alfabetización y educación de adultos, y de potenciación de los servicios de información y protección escolar.

    1964   Concluye la elaboración del Plan CCB. A partir de él se aplican los primeros planes integrales de actuación contra la pobreza en Baza, Lorca, Cabrera y Granada.
    Cáritas apuesta por la promoción social integral mediante acciones como la creación y promoción de cooperativas, servicios de orientación jurídico-laboral, iniciativas de agrupación de familias en economatos y cooperativas de consumo, y campañas de capacitación de emigrantes y de adptación e integración de inmigrantes.

    1965   Cáritas crea la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios y Sociología Aplicada).
 En su primer Informe sobre la pobreza, la nueva Fundación desvela las existencia en España de siete millones de pobres, el 20 por ciento de la población nacional.
   Se crea el Consejo Interdiocesano.
   La Ayuda Social Americana beneficia a 4 millones de españoles a través de 64 Cáritas     Diocesanas.

    1966   Se ponen en marcha acciones de desarrollo de zonas deprimidas y de asistencia y formación de inmigrantes y emigrantes.
   Se promueven los servicios sociales y comunitarios.
   Nace el Secretariado Pro-Gitanos.

    1967   La Conferencia Episcopal aprueba los nuevos Estatutos de Cáritas, que la dotan de su actual estructura confederal.
   Se suscriben convenios con la Administración Pública para promocionar el mundo laboral, el,de los inmigrabntes y las áreas rurales.
   Pablo VI escribe la "Populorum Progressio"

    1969   La Administración española encarga a Cáritas la gestión del Programa Pro Bienestar Social.
   Ascienden a 1.523 el número de servicios comunitarios promovidos por Cáritas en toda España.
   Se ponen en marcha los Programas de Juventud.

    1970   José María Aguilar Pinós , nuevo presidente de Cáritas.
   Se publica el II Informe FOESSA
   Se celebran las reuniones nacionales de Acción Social, Administración, CCB, Desarrollo Institucional y Desarrollo Comunitario.

    1972   Se ponen en práctica programas de Acción Comunitaria, Atención a Grupos Marginales (transeúntes, ancianos y gitanos), Acción con la Juventud, Formación y Concienciación, y Recursos y Potenciación de las Cáritas Diocesanas.

    1973   Francisco González de Posada es elegido presidente.

    1974   Se constituye la Comisión de Campañas y Socorro de Urgencias, dedicada a las acciones de cooperación internacional.
   Comienzan a editarse la revista "Corintios XIII", especializada en teología y pastoral de la caridad, y el Boletín de Animación Comunitaria. Se publican los guiones homiléticos "Educar en Caridad".

    1975   Se realiza el III Informe FOESSA

    1976   Se celebran las I Jornadas de Teología de la Caridad.
   Asume la presidencia de Cáritas José María de Prada.

    1977   La Conferencia Episcopal celebra una Asamblea Plenaria monográfica dedicada a Cáritas
   Se pone en marcha una Campaña de acción preventiva y rehabilitadora en el campo de la marginación social.
   Cáritas participa en el proceso fundacional del Consejo de la Juventud de España.

    1978   Se organizan campañas con motivo de Año Internacional del Niño.
   Cáritas celebra un Simposio sobre el paro y la delincuencia juvenil.
   Curso Nacional para animadores rurales.

    1979   José Suay Milió, nuevo presidente de Cáritas.

    1980   Por encargo de la Comunidad Europea, Cáritas inicia la realización de un nuevo estudio sociológico, que concluirá en 1983, en el que se confirma la existencia en España de ocho millones de pobres.
   Cáritas impulsa la creación de las Comisiones de Lucha contra el Paro, a partir de las cuales surgirán, a lo largo de los años siguientes, numerosas cooperativas laborales como vía de lucha contra el desempleo. El Programa de Paro se convierte en el área preferente de Cáritas.
   Juan Pablo II escribe la encíclica "Dives in misericordia"

    1982   Mariano Rioja es elegido presidente.
   Se aprueban las primeras normas del Fondo Interdiocesano, creado para potenciar el compromiso, la responsabilidad y la solidaridad de las comunidades cristianas.

    1985   Alfredo Marugán sustituye a Rioja al frente de la presidencia.

    1987   Cáritas participa como cofundadora de la Coordinadora de ONGs para el Desarrollo.
   Se celebra en Madrid el I Congreso Hispano Latinoamericano y del Caribe de Teología de la Caridad, que tendrá periodicidad cuatrienal.
   Juan Pablo II escribe la encíclica "Sollicitudo rei socialis"

    1989   Juan Muñoz Campos es elegido presidente.

    1991   Luis Franco accede a la presidencia de Cáritas.
   Juan Pablo II escribe la encíclica "Centesimus annus".
   Se crea la Fundación Cáritas para la Cooperación Internacional.

    1992   Con motivo del V Centenario del Descubrimiento, Cáritas pone en marcha 90 proyectos de desarrollo en numerosas comunidades indígenas de Latinoamérica

    1993   La Conferencia Episcopal celebra una Asamblea Plenaria dedicada al tema de la caridad, de la que nace el documento "La Caridad en la vida de la Iglesia, dirigido a coordinar la acción sociocaritativa de todas  las entidades de la Iglesia. Ese mismo año, la Comisión Episcopal de Pastoral Social hace público el texto definitivo de "La Iglesia y los pobres".
    Concluye la elaboración del primer Censo sobre Centros y ServicIos propios y asociados de Cáritas.
   Cáritas celebra su I Escuela de Formación Social.

    1994   Se publica el V Informe FOESSA. Sus resultados desvelan un descenso de las situaciones de pobreza severa en España, aunque confirman la existencia de ocho millones de pobres.
   FOESSA inicia la edición de los Estudios sobre las Condiciones de Vida de la Población Pobre en los distintos territorios de las Cáritas Diocesanas.
   Cáritas lanza la "Campaña de ayuda a las víctimas de Ruanda y Burundi". Se recaudarán más de 4.000 millones de pesetas.

    1995   Luis Franco es reelegido presidente.
   FOESSA publica "La Caña y el Pez", primer estudio que se realiza en España sobre los Salarios Sociales en las Comunidades Autónomas.

    1996   Cáritas participa en la organización del Congreso Nacional sobre la Pobreza, que se celebra en el mes de septiembre en Madrid.
   La Asamblea General aprueba el Documento sobre el Marco de la intervención de Cáritas.

    1997   Cáritas conmemora su 50 Aniversario.
   Cáritas organiza el Simposio sobre "Políticas Sociales contra la Exclusión Social".
   José Sánchez Faba es elegido nuevo presidente de la institución
 
 

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EL DEVENIR DE CARITAS
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     Cáritas surge en 1942 como Secretariado Nacional de la Caridad, dentro de la Acción Católica Española.  Cinco años después, en 1947, se le dota de su primer Reglamento. Ese mismo año, tiene lugar en París la reunión fundacional de Cáritas Internacional, que adquirirá plena personalidad jurídica en 1951.
     En esta etapa de formación institucional y organizativa, Cáritas inicia sus primeras acciones de sensibilización social, de ayuda a las víctimas de la mendicidad y de formación. Surgen, así, las "Campañas de Navidad" y del" Amor al Prójimo", y se crean los primeros cauces para la aportación económica de los donantes: los cheques de caridad, las huchas domiciliarias de caridad y las tómbolas de caridad. Se ponen en marcha las ayudas a los emigrantes españoles en Europa. En 1951 se constituyen la Obra Católica de Ayuda Universitaria y la Obra Caritativa de Asistencia a Refugiados Extranjeros.
    Entre 1948 y 1950, Cáritas organiza una vasta operación de acogida en nuestro país de miles de niños austríacos y alemanes víctimas de la Segunda Guerra Mundial, que son adoptados temporalmente por numerosas familias españolas.
     En 1951, y en coordinación con Cáritas Internacional, el Secretariado Nacional de Caridad comienza a gestionar la distribución en todo el territorio nacional de la Ayuda Social Americana, consistente en las donaciones de alimentos enviadas a España por el pueblo norteamericano, a través de la National Catholic Welfare Conference.
 

   DECADA DE LOS 50

     La gestión de la Ayuda Social Americana, que se mantiene hasta bien entrada la década de los 60, supuso un reto organizativo para Cáritas. La institución potenció su estructura territorial y su capacidad asistencial para poder distribuir la ayuda en todo el país, que se llevó a cabo con la ayuda del Estado y la colaboración de miles de voluntarios
     La experiencia adquirida por Cáritas en esta operación sirvió para que el Estado le encargase la gestión de los Fondos Nacionales con Finalidad Social.
     En esta década Cáritas abre sus ocho primeros Centros Sociales, se constituye el Fondo Nacional de Caridad, comienzan a funcionar las cantinas escolares para el reparto de la leche americana, se inauguran diversas Escuelas de Asistentes Sociales y se impulsa el funcionamiento de constructoras benéficas para la promoción de viviendas sociales.
     Comienzan a celebrarse las campañas anuales del Día del Amor Fraterno y del Día de Caridad, y se inicia la publicación del boletín "Cáritas" y de "Documentación Social".
     La identidad institucional se refuerza con la aprobación, en 1961, del primer Reglamento de Cáritas Nacional, junto a los modelos de Reglamentos para las Cáritas Diocesanas y Parroquiales.
     Cáritas establece, en esta década, las bases de su posterior dimensión investigadora de la realidad social mediante la creación del Centro de Estudios de Sociología Aplicada y la realización del Plan CCB, dirigido a convertir a Cáritas en el "instrumento de la Comunicación Cristiana de Bienes". Estas iniciativas hicieron que los métodos de trabajo de Cáritas evolucionaran a lo largo de esta década desde la acción exclusivamente asistencial hacia las actividades de promoción de los colectivos de riesgo y de impulso del cambio social.
 

   DECADA DE LOS 60

     El relevo que tiene lugar en 1963 en la dirección de Cáritas cierra la etapa fundacional de la institución e inaugura un proceso de maduración de su estructura y métodos de trabajo. En 1967, fecha en que se aprueban sus Estatutos, Cáritas adquiere su actual configuración confederal.
     La constitución en 1965 de la Fundación FOESSA --especializada en estudios sociales y sociología aplicada-- coloca a Cáritas en la vanguardia de la investigación social en España y dota a la institución de la que será, en lo sucesivo, una de sus principales señas de identidad. En esa década, FOESSA publicará sus dos primeros Informes sociológicos sobre la situación social de nuestro país (1965 y 1970).
     Como consecuencia del desarrollo del Plan CCB, se inician los primeros procesos integrales de lucha contra la pobreza en territorios especialmente deprimidos. Son los Planes Baza, Cabrera, Lorca y Granada.
     Entre 1968 y 1969 concluye la Ayuda Social Americana. La experiencia adquirida por la institución en la gestión de esta operación es valorada por la Administración española, que encarga a Cáritas la coordinación del recién creado Programa Pro Bienestar Social.
     Durante esta década, Cáritas adecua su estructura a las nuevas exigencias de una realidad social cambiante, dominada por las grandes migraciones interiores.
     En esta etapa, Cáritas protagoniza una labor pionera en el campo de la cooperación internacional española con la puesta en marcha de acciones de ayuda exterior en países como Filipinas, Perú, Bangladesh, Chile, Egipto, Honduras, Colombia, Uganda, Nicaragua, Kenia, Zaire, Argelia y Togo, y que continuarán a lo largo de la década siguiente.
 

   DECADA DE LOS 70

     En un contexto histórico caracterizado por los profundos cambios sociales y políticos que experimenta nuestro país en esta década, Cáritas consolida a lo largo de estos años su estructura organizativa y su identidad institucional. Sus acciones evolucionan desde lo benéfico-asistencial hacia la promoción de los colectivos excluidos, en la transformación de las estructuras socioeconómicas que generan pobreza y en la denuncia de los desequilibrios del sistema. España se transforma política y económicamente, y Cáritas lo hace con ella.
     En estos años adquiere una gran importancia el problema del desempleo, para lo que se crean, a nivel diocesano,  las Comisiones de Lucha contra el Paro.
     Entre 1981 y 1983 Cáritas realiza, por encargo de la Comunidad Europea, un estudio general sobre la pobreza en España, cuyos resultados conmocionan a la opinión pública al desvelar la existencia de ocho millones de pobres.
     En 1974 se inicia la edición de otra publicación institucional, la revista "Corintios XIII", especializada en temas de teología y pastoral de la caridad.
 

   DECADA DE LOS 80

     El paro adquiere en toda esta década una importancia decisiva. Es el gran drama social de los 80, que persiste, con toda su gravedad, en nuestros días. Cáritas destina a lo largo de estos años una buena parte de sus recursos a promover la creación de cooperativas laborales en diferentes puntos del país.
     Comienzan a surgir nuevos fenómenos de exclusión, que afectan a colectivos como el de los inmigrantes, los jóvenes sin empleo, los parados de larga duración o las víctimas de la droga o del sida...
     En el terreno de la acción social, Cáritas dirige sus prioridades a formular los derechos sociales de los excluidos y a transmitir a la sociedad la idea de que la lucha contra la pobreza pasa por un cambio en nuestros estilos de vida. Las actividades de Cáritas se especializan en la prevención --insistiendo en la educación y formación de los colectivos sociales de riesgo--, sin abandonar la reinserción y la asistencia primaria.
     Se intensifica la ayuda al desarrollo, mediante una participación activa en el Grupo de Operaciones de Cáritas Internacional. Las acciones en el exterior van especializándose en tres direcciones: las ayudas de emergencia, los programas de rehabilitación y los proyectos de desarrollo.
 

   DECADA DE LOS 90

     En 1993 la Asamblea General aprueba las "Prioridades Estratégicas" que definirán la acción de Cáritas en los años siguientes, de acuerdo a cinco objetivos prioritarios: aumentar el compromiso social con los colectivos y territorios más desfavorecidos, trabajar en la construcción de una sociedad accesible para todos, impulsar la regeneración de los vínculos sociales, dinamizar a la comunidad cristiana como sujeto activo de la acción sociocaritativa de la Iglesia y mejorar la presencia pública de Cáritas.
     Los últimos años se han caracterizado por los esfuerzos dirigidos a mejorar la calidad de las acciones de Cáritas en todos los campos donde actúa. Para ello se ha puesto en marcha una doble tarea: reflexionar sobre la propia identidad  y elaborar propuestas prácticas de lucha contra la pobreza en España mediante la puesta en marcha de medidas concretas en los campos de la vivienda, la salud, la educación, el empleo y la protección social. Ese ha sido el objetivo del Simposio sobre Políticas Sociales contra la Exclusión Social celebrado en 1997.
     Cáritas ha reforzado también su dimensión europea, sobre todo a través del trabajo conjunto desarrollado con Cáritas Europa y la coordinación asumida por Cáritas Española en 1995 de la Red Europea sobre Marginación  de Personas Mayores en Núcleos Urbanos, financiada por la Unión Europea.
 La acción investigadora de Cáritas ha cubierto nuevos retos con la publicación, en 1994, del V Informe FOESSA, la edición de los Informes diocesanos sobre la situación de la población pobre en los territorios de cada Cáritas Diocesana y la elaboración, en 1995, del primer estudio que se realiza en España sobre los salarios sociales en las Comunidades Autónomas.
     En el terreno de la cooperación internacional, la crisis de la ex Yugoslavia, primero, y la de Ruanda, Burundi y Zaire, más tarde, han supuesto un reto organizativo para Cáritas, que ha sido objeto del apoyo masivo de miles de donantes españoles en una operación humanitaria sin precedentes.

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